Archivo de Diciembre de 2006

“Tengo 70 años, fui a un control de próstata y al referirle mis problemas de erección me dijeron textual: ´o cambia de monta o se retira a cuarteles de invierno´, estoy desolado”

Viernes, 29 de Diciembre de 2006

Querido Rodolfo; vergüenza ajena siente esta humilde columnista. Me indigna el destrato que puede llevar adelante un médico para desprestigio del conjunto de su profesión. Aunque un urólogo trabaja “allí”, en general de Sexología no saben un soberano pito y su única experiencia “clínica” en este campo debe haber sido la de su propio matrimonio.
Primum, non nocere: que en latín quiere decir “primero, no dañar”, desde los tiempos fundacionales de Hipócrates (¡aún vigente en tantas cosas!), y se refiere a no hacer daño ni al cuerpo físico ni tampoco a ofender los
 valores que el paciente tenga (morales, religiosos, personales). Así lo escuché desde niña en la mesa familiar.
Cuántas veces hemos sentido la queja de hombres mayores, cultores de una vida matrimonial bien lograda, siendo sometidos al oprobio de estos “consejos cancheros” en algunas oportunidades delante de la enfermera para mayor agravio.
Por otro lado, cuántas mujeres no se sienten escuchadas, cuando no agredidas, cuando insinúan que tienen problemas sexuales a su ginecólogo/a. Muestran a las claras no tener tiempo ni empatía, y muchos ni siquiera una mediana información sobre estos temas. Hablar con una persona de su vida sexual requiere construir un cierto clima de comprensión, lo que demanda tiempo y genuino interés por la vida íntima del o de la paciente.
Hoy esto parece lejos de lograrse en una Medicina burocratizada, ganada por la tecnología fría e impersonal, donde el pasar de mano en mano por súper-especialistas empobrece y desnaturaliza la relación médico-paciente. Creo que esto está en la base de muchas demandas judiciales a los médicos. ¡Expresemos claramente nuestra protesta!
Tenemos más de 13.000 médicos, 1 por cada 200 y pocos habitantes, cifra casi inigualada en el mundo. ¿No es justo que nos traten mejor?
Por suerte percibimos en la mayoría de nuestros médicos un claro compromiso antropocéntrico, un interés genuino por ayudarnos, por resolver nuestros problemas o acompañarnos solidariamente en lo irreversible.
¿Y qué pasa con los psicólogos? Nadie en nuestra querida R.O.U. nos pudo decir cuántos son. El inmortal Don Segismundo decía que enterrar la cabeza y hacer como que el problema no existe, calma momentáneamente las angustias, pero éstas saldrán como cabezas de hidra bajo otros aspectos.
Muchos pacientes de terapia relatan que, salvo raras excepciones, traer una preocupación sexual lisa, llana y frecuente como podría ser “mi marido tiene eyaculación precoz” o “yo tengo problemas para orgasmar” puede tener diversos destinos (no precisamente pulsionales).Tirar la pelota al óbol, sacando el tema hacia otros lugares –generándose una auténtica incomodidad transferencial- o, en el peor de los casos, sacar desde la manga una de esas interpretaciones salvajes como referir el temor a la vagina dentada o la envidia del pene. La OMS dice que la Salud Sexual es uno de los Derechos Humanos.
Tenemos médicos y psicólogos a patadas; ¿cuántos y cómo atienden esta área de la Salud?
¡Felices Fiestas y gracias por sus expresiones de cariño!
Tía Carlota
tiacarlota@adinet.com.uy